Maneras para reducir el riesgo de ingreso de hormigas invasoras a Galápagos

 

Erika Guerrero, Manuel Mejía, Ronal Azuero, Viviana Duque, José Loaiza, Marco Echeverría, Nancy Durán, Emilio Armas, Joselito Mora y Marilyn Cruz

Agencia de Regulación y Control de la Bioseguridad y Cuarentena para Galápagos


Figura 1 . La hormiga argentina, una de las especies más invasoras del mundo. Foto: Phil Lester

Figura 1. La hormiga argentina, una de las especies más invasoras del mundo. Foto: Phil Lester

En las islas Galápagos, algunos de los mayores impactos a la fauna nativa provienen de organismos más pequeños que una semilla – las hormigas. Hay tres especies introducidas invasoras en el archipiélago: La hormiga de fuego tropical (Solenopsis geminata), la pequeña hormiga de fuego (Wasmannia auropunctata) y la hormiga cabezona (Pheidole megacephala). Entre otros impactos, estas especies pueden infectar los ojos de las tortugas gigantes y comerse a las crías, perjudicar a los pichones de aves, e incluso matar a pequeños animales, atacándolos en grupos. Pero no solo los pichones y las tortugas son sus víctimas; en la zona agropecuaria, causan picaduras severas a los productores y matan a pollitos. 

En total, en Galápagos se reportan 22 especies de hormigas introducidas, en comparación con 1 especie endémica y 8 probablemente endémicas. La hormiga cabezona y la pequeña hormiga de fuego se encuentran dentro de las 100 especies exóticas invasoras más dañinas del mundo.

Las hormigas invasoras pueden establecerse rápidamente, crecer exponencialmente y ser una competencia para las hormigas endémicas del archipiélago. Desde su inicio, la Agencia de Regulación y Control de la Bioseguridad y Cuarentena para Galápagos (ABG) siempre ha estado atenta a combatir el ingreso de nuevas especies. En este artículo presentamos las acciones que realizamos para evitar el ingreso de hormigas invasoras a las islas, basadas principalmente en tres pasos claves: monitoreo integral, riguroso control, y educación y difusión.

La hormiga argentina y los principios del sistema

En 2014 los técnicos de la ABG detectaron a la hormiga argentina (Linepithema humile) en un avión que arribó a la isla Baltra. Igual que las hormigas anteriormente mencionadas, la hormiga argentina se considera una de las más peligrosas e invasoras en el mundo. Es originaria de la cuenca del río Paraná, y está presente en el norte de Argentina, Uruguay y Paraguay, así como en el sur de Brasil y Bolivia. Esta especie ya ha invadido el Ecuador continental. 

En islas oceánicas como Galápagos, el arribo de la hormiga argentina podría generar una relación simbiótica con pulgones y cochinillas. Estos organismos secretan sustancias azucaradas que comen las hormigas, y a cambio, la hormiga los protege de depredadores y parasitoides. Sabemos que las cochinillas y los pulgones dañan la vegetación, por lo que el aumento de sus poblaciones, propiciado por la hormiga argentina, pudiera convertirse en una amenaza para el sector agropecuaria. Por otro lado, esta hormiga también puede provocar un problema sanitario por ser vector de microorganismos patógenos. 

Ante la presencia de esta amenaza, la ABG realizó el primer monitoreo y control riguroso para las hormigas. Activamos un sistema en todas las islas pobladas y en los puntos de embarque en Quito y Guayaquil. Determinamos que la hormiga argentina no estaba presente en Galápagos. Sin embargo, encontramos una población abundante en las zonas verdes del aeropuerto Mariscal Sucre de la ciudad de Quito. Desde esa fecha, hemos mantenido un estricto sistema de monitoreo y control en el punto de embarque de Quito, haciendo énfasis en las bodegas de carga.

Monitoreo integral: Prevención para proteger Galápagos

En el ámbito de prevención, los procesos deben ser dinámicos y robustos. En 2017 intensificamos el monitoreo en los puertos de embarque de Quito y Guayaquil (Figura 2a), así como en las zonas urbanas y rurales de las islas Santa Cruz, San Cristóbal, Isabela y Floreana (Figura 2b). Para atraer y detectar a las hormigas, utilizamos cebos como atún, miel y salchicha (Figura 3), colocándolos principalmente donde hay presencia de productos orgánicos e inorgánicos. Después de colectar a las hormigas (Figura 4), etiquetamos las muestras y las entregamos al laboratorio de entomología de la ABG para su identificación.

Figura 2a. Puntos de monitoreo de hormigas en Ecuador continental. Clic para agrandar.

Figura 2b. Puntos de monitoreo de hormigas en las islas pobladas de Galápagos. Clic para agrandar.

En 2017, analizamos aproximadamente 4 000 muestras que corresponden a 25 especies de hormigas (Tabla 1). No registramos nuevas especies. Monitoreamos 53 lugares en total, de cuales 14 estaban en Ecuador continental, 16 en Santa Cruz, nueve cada uno en San Cristóbal e Isabela, y cinco en Floreana.

En general, gracias al monitoreo logramos tener una perspectiva más amplia de las especies que están presentes en las islas y en los puertos de embarque en el Ecuador continental. Las de mayor frecuencia de detección en el archipiélago fueron la pequeña hormiga de fuego y la hormiga de fuego tropical, así como cinco especies introducidas, pero no invasivas. Aunque la otra especie invasora, la hormiga cabezona, no se detectó con tanta frecuencia en Galápagos, fue una de las especies más comúnmente detectadas en los puertos de Quito y Guayaquil. 

Figura 3 . Cebos de salchicha, miel y atún y su colocación. Se colocan tres tipos diferentes de cebos en un mismo lugar porque diferentes especies de hormigas tienen diferentes dietas. De este modo podemos colectar más especies. Foto: Archivos ABG

Figura 3. Cebos de salchicha, miel y atún y su colocación. Se colocan tres tipos diferentes de cebos en un mismo lugar porque diferentes especies de hormigas tienen diferentes dietas. De este modo podemos colectar más especies. Foto: Archivos ABG

Figura 4.  Muestras de hormigas colectadas en el cebo de miel. El número de hormigas dentro de una muestra es relativo: depende de la población de hormigas. A veces los cebos no atraen ninguna hormiga y otras veces se llenan. Fotos: Archivos ABG

Figura 4. Muestras de hormigas colectadas en el cebo de miel. El número de hormigas dentro de una muestra es relativo: depende de la población de hormigas. A veces los cebos no atraen ninguna hormiga y otras veces se llenan. Fotos: Archivos ABG

Control riguroso: Combatiendo a las introducidas

Las acciones de control directas complementan nuestros esfuerzos de monitoreo. Para que un avión ingrese a Galápagos nosotros verificamos el cumplimiento de la desinsectación de aeronaves en los aeropuertos de Quito y Guayaquil. Esta actividad se la realiza todos los días, para cada avión que despegue a las islas. Desde hace dos años también desinsectamos la carga que viaja a Galápagos. Por ejemplo, en 2017 aplicamos el producto Gastoxin a 166 contenedores de carga en el muelle PuertoGAL en Guayaquil. 

En Galápagos, hacemos fumigaciones por solicitudes de los propietarios cuando se enfrentan a cantidades grandes de hormigas en sus hogares. Realizamos 30 servicios de fumigación en domicilios en 2017. 

Educación y difusión

Todos los punto de control de la ABG, en Galápagos y en el continente, cuentan con una colección de hormigas de referencia para que el personal en cada oficina técnica pueda identificar con mayor facilidad las hormigas de alto riesgo. También hemos elaborado un “Catálogo para la detección e identificación de hormigas” que sirve como una herramienta adicional para los técnicos e inspectores de la ABG.

Con el fin de difundir los resultados de nuestro trabajo, realizamos talleres dirigidos a técnicos de otras instituciones y productores agrícolas en las islas Floreana, Isabela, Santa Cruz y San Cristóbal. Hicimos énfasis en las especies de hormigas encontradas, lugares de ubicación y los impactos que pueden provocar las hormigas que ya están presentes en las islas. También destacamos aquellas que tienen alto riesgo de ingreso por encontrarse en los puntos de embarque.  

Conclusiones y recomendaciones

El monitoreo integral en los aeropuertos de Quito y Guayaquil nos ha permitido detectar a hormigas muy agresivas como la hormiga argentina, y realizar controles rigurosos para que ésta y otras especies no lleguen a Galápagos.   

La frecuencia de ingresos de hormigas por medios de transportes marítimos y aéreos sigue en crecimiento. Es esencial mantener el sistema de monitoreo ya establecido con la finalidad de detectar, de forma oportuna, el arribo de cualquier nuevo organismo a Galápagos. Esperamos seguir con el trabajo y contar con los recursos necesarios para este tipo de actividades. 

Buscamos capacitar constante a nuestros técnicos e inspectores para su actualización y mejoramiento profesional. Estos esfuerzos deberían ser complementados con acciones periódicas orientadas a la población, que divulguen los impactos producidos por las especies de hormigas invasoras presentes en las islas pobladas y las especies que tienen potencial riesgo de ingreso. 

Quisiéramos también implementar un sistema de comunicación rápida que permita a los productores agrícolas informar a ABG la sospecha de una nueva especie de hormiga en sus cultivos.

Es un compromiso de todos observar que la carga que envías a Galápagos, esté libre de plagas. Si ves algo nuevo y no estás seguro de lo que es, ¡repórtalo inmediatamente a la ABG!


 

Agradecimientos

Agradecemos a Galapagos Conservancy por su colaboración para la ejecución de este estudio, que es de gran importancia para prevenir el ingreso de hormigas que a futuro podrían convertirse en un gran problema para las islas Galápagos.

 

Tabla 1. Lista de especies colectadas durante monitoreo en las islas pobladas de la provincia de Galápagos; y en los aeropuertos Mariscal Sucre de Quito y José Joaquín de Olmedo de Guayaquil, el muelle Caraguay y PuertoGal. (Una “X“ indica la presencia de la especie en la ubicación.) Clic para agrandar.

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